¿Qué es la diabetes gestacional?

La diabetes gestacional es una alteración del metabolismo de los hidratos de carbono que se diagnostica por primera vez durante el embarazo. Se produce cuando el páncreas no puede producir suficiente insulina para compensar la resistencia a la insulina que genera la placenta. Según la SEGO, afecta a entre el 5 % y el 10 % de los embarazos en España, siendo una de las complicaciones metabólicas más frecuentes.

¿Cómo se diagnostica: el test de O'Sullivan?

El cribado se realiza entre las semanas 24 y 28 de gestación mediante el test de O'Sullivan. Consiste en bebér 50 gramos de glucosa disuelta en agua y medir los niveles de glucosa en sangre una hora después. Si el resultado supera los 140 mg/dl, se realiza una segunda prueba de confirmación (la sobrecarga oral de glucosa con 100 gramos, conocida como curva larga), que mide la glucemia en ayunas, a la hora, a las dos horas y a las tres horas. Si dos o más valores superan los límites establecidos, se confirma el diagnóstico.

Factores de riesgo

Algunos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar diabetes gestacional incluyen: edad materna superior a 35 años, índice de masa corporal elevado, antecedentes de diabetes gestacional en embarazos anteriores, antecedentes familiares de diabetes tipo 2, síndrome de ovario poliquístico y macrosomia fetal previa (bebé con peso al nacer superior a 4 kg). En mujeres con factores de riesgo, el test de O'Sullivan puede adelantarse al primer trimestre.

Efectos en la madre y el bebé

Si no se controla adecuadamente, la diabetes gestacional puede aumentar el riesgo de macrosomia fetal (bebé grande), lo que complica el parto, así como preeclampsia, polihidramnios (exceso de líquido amniótico) e hipoglucemia neonatal tras el nacimiento. Para la madre, aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro. Un buen control glucémico reduce significativamente estos riesgos.

Control y tratamiento

El tratamiento inicial se basa en modificaciones en la alimentación y la actividad física. Se recomienda una dieta fraccionada (5-6 comidas al día), baja en azúcares simples y rica en fibra, junto con ejercicio moderado regular como caminar 30 minutos al día. La embarazada aprende a medirse la glucemia capilar varias veces al día para verificar que los niveles se mantienen en rango. Si la dieta y el ejercicio no son suficientes, puede ser necesario iniciar tratamiento con insulina.

Aviso importante

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye en ningún caso la consulta con tu matrona, ginecólogo u otro profesional sanitario. Ante cualquier duda o síntoma, acude a tu centro de salud.

Fuentes consultadas

  • Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) — sego.es
  • Sociedad Española de Diabetes (SED) — sediabetes.org